—Bueno…Sabemos que la experiencia de Villa Alpina fue real. De no haber encontrado el track en el GPS, usted no tendría forma de probarme que no fue una alucinación y yo tendría que proceder por fe. De hecho, sin el track dudo que me hubiese interesado en escarbar mucho en este asunto.
—Encontramos un track que contenía otros tracks. Después vinieron los tracks antiguos. Y después los tracks imposibles. Pero los que nos importan son los del 17 y 19 de mayo, que se grabaron mientras el GPS estuvo secuestrado. En ambos tracks hay algo que reina de principio a fin.
—Supongo que se refiere a la simetría.
—Me refiero a las paradojas.
—Las paradojas —apunté— parecen consecuencia de la simetría.
—Y la simetría, ¿consecuencia de qué es?
—Observe por favor.
—Observo.
—El track del 19 de mayo termina con una aceleración desde que Lucas sube al auto; el track del 17 presenta una desaceleración al llegar al portal. El lugar donde ambos móviles comienzan el cambio de velocidad coincide. Ese punto está a 800 metros al este del portal de ingreso. Esta estructura simétrica podría no ser producto de la casualidad, sino de un dispositivo que realiza complejos y sofisticados cálculos, basados en una geometría que permite alterar el espacio y el tiempo.
—Y esta milagrosa máquina está dentro del automóvil de Lucas…
—Al igual que en el coche del que venía bajando. Teniendo en cuenta que el punto de aceleración y desaceleración es el mismo, podemos deducir dos cosas: que a 800 metros del portal hay un nodo, y que ambos coches son uno solo.
—Porque su conductor es la misma persona.
—Exactamente, el que venía bajando es Lucas. El GPS, también el teléfono, parecen haber sido teleportados. Aportado en el caso del teléfono, deportado en el del GPS, que fue desde su mochila al auto de Lucas, luego desde el auto de Lucas hasta la camioneta o la mano de Susy. Si hay teleportación, el auto anda cerca.
—Según su razonamiento, Lucas debió estar en el auto cuando el teléfono fue teleportado. Sin embargo, el track del 19 de mayo nos dice que Lucas no se acerca al auto hasta las 17:44. Y yo me encuentro con Lucas a las 17:25, cinco minutos después de hallar el teléfono.
—No dije que Lucas tiene que estar en el auto. Digo que el auto debe estar cerca. Por ahora, sólo sabemos que el GPS fue teleportado. Sin embargo, el teléfono aparece dentro del rango de teleportación admisible.
—Hay un problema con su planteo. ¿Qué tan cerca debe estar el auto de Lucas para ser capaz de teleportar?
—Al menos a un kilómetro, que es la distancia que hay entre el sector del bosque donde usted se encuentra y el lugar donde está estacionado el auto de Lucas.
—Entiendo que midió la distancia entre el sector adyacente al bosque y el estacionamiento. Obtiene un kilómetro. ¿Y cómo concluye que ese es el rango admitido para la teleportación? ¿De dónde saca ese cálculo?
—Del track del 19 de mayo. Cuando Susy le devuelve el GPS, el auto de Lucas está a un kilómetro al este de la camioneta. No es algo que se me ocurra ahora, se lo señalé desde el principio.
—Admito que fue una de las primeras paradojas que discutimos. ¿Dónde considera probable que mi GPS haya sido secuestrado? Espere. A Lucas le faltaban 200 metros para pasar por el nodo. ¿Entonces?
—Excelente observación. El track termina antes de que Lucas pueda atravesar el nodo. El lugar más probable del secuestro es el café en la rotonda.
—Ya descartamos lo del café. Lucas no consigue atravesar el nodo, pero yo recupero igual el GPS, gracias a la inefable Susy. O sea que el nodo no se usa para teleportar.
—Asi parece. El nodo podría ser una puerta para entrar y salir del Reality. Permítame insistir con el café de la rotonda una vez más.
—Bueno, insista. Pero no me venga con que me pusieron un alucinógeno en el café y eso me hizo creer que mejoró mí condición fisica. De pronto se me pasaron todas las molestias, es verdad. Pero podría haber sido el aire de las sierras, o...
—Tiene lógica.
—¿Cuál?
—El auto del que venía bajando tiene que haber estado muy cerca. ¿Qué distancia hay entre el estacionamiento y el lugar donde tomó el café?
—Diez metros como mucho.
—La radiación que emitió lo que sea que usen para teleportar debió ser bastante intensa. Lo suficiente como para soldarle los ligamentos rotos.
Mi amigo lanzó un largo resuello.
—Entonces este tipo es más eficiente que mi fisioterapeuta. Si ocurrió así, nos ahorra la paradoja de que empezara a grabar antes de haber encontrado el aparato. Ahora bien, si el auto de Lucas tiene estas prestaciones, ¿quién sabe si además no puede fabricar hologramas? El clon del doctor Cretini parece haber sido creado con información de mi subconsciente, a partir del ser que en ese momento más odiaba. ¿Quizás Susy también era un holograma?
—No sé si Susy. Los lacayos o extras del falso galeno, tal vez. Probablemente la profesora. ¿Quizás Boris? Lucas dijo que había dado un curso al cual usted asistió. En su lugar de trabajo, nada menos. Lucas también está nominado.
—¿Serán todos hologramas?
El auto escucha
En ese preciso momento, siendo las ocho de la noche, sonó el teléfono de Danilo. Leyó en silencio lo que obviamente era un mensaje y, sin decir palabra, me lo mostró. Era Roberto, el inquilino a quien le alquilaba la cochera. Decía textualmente:
“Hola Danilo, Feliz año nuevo. Si te molesta el auto, avisame y lo saco ya”.
Danilo le devolvió el saludo, con un mensaje de voz, para que yo lo escuchara:
“Feliz año nuevo Roberto. No necesito la cochera, gracias. Un abrazo”.
Danilo hizo clic en la imagen de perfil de Roberto y se restregó los ojos, como si no creyera lo que estaba viendo. Me lo mostró. Había una foto fuera de perspectiva de un auto, donde se apreciaba la patente, que luego de un par de segundos, dio paso a un video brevísimo del interior de un Toyota Civic, el auto que Roberto guardaba en la cochera.
—¿Desde cuándo su inquilino usa el video del auto como imagen de perfil?
—Si no me equivoco, desde hace un minuto. Hasta ayer la imagen de perfil era una foto de él.
—Supongo que nos quiere decir que vamos bien encaminados. ¿O estoy entendiendo mal?
—Mire, en esta historia no se sabe quién es quién. Roberto parece un buen tipo, amable y educado, pero la verdad es que no sé casi nada sobre él. Hace unos meses insistió en llevarme en su auto. Decliné la invitación, porque me dirigía al supermercado que está a sólo dos cuadras de mi casa. Insistió tanto que subí. Lo primero que vi fue una inmensa pantalla donde flotaban manchas de variopintos colores. “Qué hermosa pantalla”, observé, y él me respondió: “La de tu auto es mejor. Esta es simplemente un contador de kilómetros y rendimiento”. Presionó un botón y apareció un dispositivo de kilometraje.
—Bueno —respondí—.Tengo la impresión de que lo hizo subir al auto para convencerlo de algo.
—¿De qué quería convencerme?
—De que su auto es normal y no un auto fantástico como el de Lucas. Como si pensara que usted, por alguna razón, sospecha que el auto guardado en su cochera no es normal.
—Entonces —concluyó Danilo— el mensaje que acaba de enviar no es producto de la casualidad.
El plan original
—Muy bien. Hemos avanzado un buen trecho. Creemos que Lucas es el que venía bajando, que en el auto hay un dispositivo de teleportación y que secuestraron su GPS en la rotonda. La siguiente cuestión a resolver es averiguar si el plan, sea cual fuere, se desarrolló tal como esperaban.
—La única lógica que veo en secuestrar un GPS para luego devolverlo es cargarle el track Villa Alpina.
—Cuando el que venía bajando le dijo que tenía su GPS, usted pidió que se lo dejara en la camioneta, ¿correcto?
—Correcto.
—Me temo que no se lo esperaban.
—¿Y qué esperaban?
—Una reacción normal. Que preguntara al que venía bajando dónde estaba, dónde se podrían encontrar. Se supone que un GPS es algo importante para alguien que va a escalar un cerro de casi tres mil metros. Pero usted reaccionó como si no le importase recuperar su GPS. Por lo tanto tuvieron que hacer un repentino cambio de planes.
—¿Qué indicio tenemos de que esto ocurrió así?
—El clon del afamado galeno y el que venía bajando cometieron un error al improvisar. Uno dijo que el otro venía bajando, este que podía ver la camioneta. Sin quererlo, reveló su ubicación, cerca del portal.
—¿Y cuál era el plan ? Si el que venía bajando estaba abajo, nunca podría haberme encontrado con él.
—Es exactamente lo que pasó. La frase “venía bajando” es suficientemente ambigua. Se puede interpretar como que el tipo ya estaba llegando al portal.
—Pero es una paradoja. Si hubiese llegado al portal me tendría que haber tropezado con él, ¿no cree? Nos tendríamos que haber cruzado.
—Eso jamás podría haber ocurrido. El track nos dice que él todo el tiempo estuvo abajo.
—Supongamos que yo le preguntaba dónde nos podíamos encontrar, o se lo sugería. Lo lógico hubiera sido el punto más próximo, el portal de ingreso. Pero yo no me iba a volver, apartándome de mis compañeros.
—Esa parece haber sido la intención. Poner una buena distancia entre usted y sus camaradas.
—¿Para qué?
—No tengo idea. El plan falló porque usted no les dejó margen para obrar.
—Digamos que regreso al portal y me reúno con él. Mi primera pregunta hubiera sido dónde encontró mi GPS y cómo fue que no me crucé con él durante su descenso. ¿Qué cree usted que me hubiese respondido?
—Le hubiera dicho que encontró el GPS en la rotonda —lo cual no dejaría de ser cierto, según nuestra hipótesis actual— y que la expresión “venía bajando” fue sólo una forma de decir que venía por la ruta. Estos tipos son muy hábiles con el lenguaje. Acuérdese de Raymundo y los demás.
—O sea que me hubiese encontrado con Lucas.
—Claro.
—¿Y Susy?
—No sé. Su ausencia es sospechosa. Lucas la deja para quitarle a usted el teléfono. La deja para ir a buscar el auto. No me extrañaría que la haya dejado tirada en la ruta.
—¿Y el que venía bajando, o sea Lucas, me hubiera devuelto el GPS, si el plan se desarrollaba según lo previsto?
—No podemos saberlo. No conocemos el plan original. Por eso estamos haciendo análisis forense de un.GPS que parece estar vivo. Ingeniería narrativa inversa, si lo prefiere.
—¿En serio estamos haciendo eso?
—No sé. Pero suena bien, ¿no cree?
Crónica de un GPS en el limbo
—De acuerdo, hubo cambio de planes. Luego del encuentro con la pandilla del venerado galeno, me sale al paso el paisano en mula. Ya sabe, le pedí que me trajera el GPS y dijo que en la camioneta no había nada.
—Si al paisano lo mandaron ellos, obviamente no le iba a traer el GPS de vuelta.
—¿Y para qué mandarían al paisano?
—Quizás para saber dónde iban a pasar la noche.
—Acá tenemos un pequeño problema técnico. Usted sostiene que, mientras estoy en el claro del bosque buscando el GPS, me están monitoreando, a una distancia de seis kilómetros, desde el auto de Lucas. ¿Debemos entender que a la una de la tarde, cuando mandan al paisano en mula, se les perdió la señal?
—A las once y media de la mañana, cuando ustedes almuerzan en el puesto Moisés López, el menú del GPS cambia de color. Esto señala que alguien cambia el perfil de navegación.
—¿Estaban avisando a alguien?
—Tal vez. Pero más bien parece un intento de acceso no autorizado. Según el track, el cambio de menú ocurre tras un corte de diez minutos. Esto me huele a interferencia remota.
—¿Qué cree que pasó durante esos diez minutos? .¿Y cuántos cortes tenemos?
—No sé que.pasó. Y es el único corte. Mire, el track Villa Alpina es similar a lo que en cine se llama plano secuencia. Es cuando la cámara filma sin interrupción. Seguramente su amigo Samuel Gael, que domina esa técnica, se lo explicará mejor. La utilizó magistralmente en el corto La pregunta final..
—¿Dónde puedo ver esa joya del séptimo arte?
—Aún no la estrenó. Pero yo tengo una versión preliminar. Debería preguntarle si me autoriza a mostrársela.
—Oiga, no sea garca, yo le dejé bajar el track.
—Tiene razón. ¿Trae pochoclo?
—Claro. Me hablaba del plano secuencia.
—Exactamente eso ocurre en el track: un registro continuo. La geolocalización se actualiza de un segundo a otro, produciendo un registro de una precisión apabullante. Por consiguiente, un corte de diez minutos debe llamarnos la atención.
—Parece que nuestra heroína les cortó los cables.
—Efectivamente, tiene olor a Susy. Como sea, el cambio de planes por un lado, y el posible sabotaje, por otro, nos revela algo importante. Algo sobre el track Villa Alpina.
—Ya veo. Cualquiera haya sido el plan original, no estarían grabando un track, con mi GPS nada menos, para compartirlo conmigo.
—Exacto. Y mucho menos para que yo lo publique en internet. Por alguna razón, si las apariencias no engañan, estamos en posesión de evidencia —un track— que no deberíamos tener.
—Y si no lo deberíamos tener, ¿por qué lo tenemos?
—Se me ocurren varias posibles razones, pero no creo que nos sirvan de nada. O bien ocurrió un gravísimo error en el espacio y el tiempo, o hubo una desinteligencia en la pandilla, o se dio una confrontación entre facciones, o planificaron todo para que creamos que estamos en posesión de algo indebido. Es curioso, porque cualquiera de los caminos nos lleva al mismo lugar. Sea real o una ficción lo que nos dice el track, la solución debería ser la misma.
—Supongamos, entonces, que nunca fue la intención dejarnos un track en el GPS. ¿Me puede explicar por qué —preguntó Danilo con cierta exasperación— lo secuestraron y para qué grabaron un track?
—No sabemos por qué lo secuestraron, pero sí que lo hicieron mediante alguna forma de teleportación. En este último caso grabar un track tiene lógica. Mucha, diría yo.
—Creo que entiendo a lo que se refiere. El objeto teleportado podría ir a parar a cualquier parte. Habría que hacerle un seguimiento continuo.
—¿Qué mejor que un track para que el GPS se haga un seguimiento a sí mismo? El track que grabaron no era para que nosotros lo analizáramos. Era un registro imprescindible en caso de que la teleportación falle. Son las migas de pan en la historia de Hänsel y Gretel.
—Muy bien. Ya sabemos para qué grabaron un track. Pero no habrán querido dejar rastros y deberían haberlo destruido, antes de la devolución, si la idea era devolverme el GPS. Algo falló. ¿Los movimientos erráticos?
—Los movimientos erráticos. ¿Usted piensa lo mismo que yo?
—Sí, mi GPS está en el limbo. Susy primero les cortó la transmisión, luego tomó el control del sistema. Ahí viene el cambio de perfil en el menú.
—Eso creo. Cuando vemos al GPS rebotar entre el portal y el albergue, es porque están teniendo dificultades para regresarlo a la realidad ordinaria. No está caminando ni tampoco en un auto. Su GPS está bailando en medio de la nada.