El registro imposible

El track Villa Alpina

Desde luego no esperaba nada ni remotamente parecido a lo que encontré; mi principal propósito era averiguar la hora en que había sido cambiado el color del menú. No se me ocurría otra cosa para satisfacer la curiosidad de mi amigo, a quien notaba profundamente alterado por los acontecimientos de Villa Alpina. Era evidente que alguien se había entretenido con el GPS tras el extravío, pero pensé que todo terminaba ahí. A menudo me pregunto qué hubiese ocurrido si pasábamos por alto el “obsequio” dejado por nuestros misteriosos donantes.

—No hubiera pasado nada —asegura mi amigo—. Sabían que lo íbamos a encontrar.

—Parece que consideraron la posibilidad de que no lo viéramos. Por eso cambiaron el color del menú.

El cambio había ocurrido el 17 de mayo hacia las once y media de la mañana, cuando el GPS ya se había extraviado. Esto era intrigante, pero no conducía a ningún lado. Empecé a revisar las demás carpetas en busca de algún otro cambio, por si acaso. Al examinar el directorio donde se alojan los tracks, vi uno que no tendría que haber estado ahí. Aparecía como grabado el 19 de mayo de 2021 a las ‎05:48:50 p.m., aproximadamente la hora en que Susy “encuentra” el GPS en la camioneta. Era el track Villa Alpina[1].

Pregunté a mi amigo qué era este track. Se acercó para mirarlo y tras un brevísimo examen respondió: “Eso no es mío”. El nunca podría haberlo grabado, me explicó, ya que no recuperó el GPS hasta que Susy se lo hizo aparecer, minutos antes de pegar la vuelta.

Examinamos el track con el Garmin. Estaba compuesto por varias rutas, algunas de las cuales coincidían —parcialmente— con su expedición es y otras no. 

—Déjeme ver —dijo. Y tras un rato—: Esto es muy raro.

En efecto lo era. La hora de grabación del track coincidía “aproximadamente” con la devolución del GPS. Sólo teníamos la hora del track y no la hora de la entrega para comparar. Como pudimos comprobar al reconstruir los hechos de la tarde del 19 de mayo, la hora de la entrega tendría que haber ocurrido entre las 17:46 y las 17:51, y dado que el track se grabó a las 17:48 no se podía descartar la posibilidad de que la grabación y la entrega hubieran sido simultáneas. Esta proximidad era incómoda, porque parecía indicar que el GPS estaba encendido y grabando cuando Susy lo encontró. Y que había detenido la grabación en el último segundo.

—No entiendo el propósito —dije— de meter en el GPS un track con cincuenta horas de recorrido. 

—Podría tratarse de un mensaje. Un mensaje en forma de track, tal vez.

La idea de encontrar un mensaje en el track era estimulante, aunque no le veía demasiada lógica, a menos que en todo ese laberinto de rutas hubiese alguna pista de cómo descifrarlo. El hecho de no haber participado de la expedición, pensé, me daría cierta objetividad para el análisis. Siempre es más fácil resolver los problemas de los demás porque uno no está involucrado. No tendría que esperar mucho parar descubrir mi error.

Hice una copia del archivo y prometí que lo examinaría detenidamente. Unos días después, al hacer zoom sobre una parte del track, una mezcla de horror y fascinación me llevó a descubrir que una combinación de teclas aumentaba el zoom más allá del límite del software. Era mi barrio. Era mi calle. Y, sin lugar a dudas, también era mi casa.

A las 10:03 del 17 de mayo, el que venía bajando detiene su automóvil 51 metros (primer punto azul desde la derecha) al este del portal (marcador rojo). Exactamente donde el 19 de mayo se encuentra estacionado el auto de Lucas.

Llamé de inmediato a Danilo y le pedí explicaciones. Le mostré el zoom sobre mi casa y seguí el trayecto hasta el final: terminaba en su propio domicilio. Mi amigo declaró que él jamás había creado ese track; mucho menos —observó— cuando el recorrido que unía ambos puntos era aéreo. Le pregunté si estábamos en problemas.

“No le quepa la menor duda”, respondió.

Después de darle muchas vueltas al asunto, me di cuenta de que sería imposible entender el track Villa Alpina —si había algo que entender— sin examinar el código fuente. Como su nombre lo indica, este código es el origen de la información que contiene el track. Allí se guardan los parámetros que componen cada punto de la ruta: latitud, longitud, altitud, velocidad, año, día, mes, hora, minutos y segundos. Así podemos saber dónde está el GPS en un momento determinado y calcular la duración de cada tramo, entre otras cosas. Los interesados en el aspecto técnico pueden consultar el detalle del software de análisis GPS utilizado.

Terminado el desglose del código, se hizo evidente que el track Villa Alpina estaba compuesto por 20 subtracks o recorridos, en fechas que iban desde el 25 de febrero al 19 de mayo de 2021[2]. De estos veinte trayectos, cuatro de ellos[3] registran un desplazamiento aéreo entre la casa de Danilo y la mía. Llama la atención que en estos viajes, que en una marcha a pie pueden cubrirse en cuarenta minutos, lo que fuere que trazó los tracks demora hasta tres horas.

Esta notable lentitud la volveríamos a encontrar repetidamente, incluso en una versión extrema, donde para recorrer una distancia que se puede cubrir en menos de una hora a pie, esta cosa se tomó cuatro días, al cabo de los cuales se estacionó en una esquina, frente a una escuela. Fue entonces cuando descubrimos que este infatigable —y chismoso —viajero no sólo se movía por curiosidad; estaba muy bien informado y sabía quién había ido a esa escuela, delante de la cual yo había pasado mil veces sin tener idea.

Separar el track Villa Alpina en las partes que lo componían aclaró un poco el panorama. Existe en los GPS algo conocido como “track log”, que es un registro de los puntos del recorrido. Si este track log no se pone a cero al principio de la grabación, o no hay suficiente espacio libre, o la memoria del GPS esta sobresaturada, puede ocurrir que los distintos trayectos se acumulen y superpongan en un solo track[4]. Esto podía haber ocurrido en el track Villa Alpina y como resultado los únicos trayectos realmente nuevos debían ser los del 17 y 19 de mayo, coincidiendo con el ascenso y el descenso de la expedición.

Lo bueno era que el problema se reducía ahora a dos tracks; lo malo que en este enjambre de trayectos había cuatro, entre la casa de mi amigo y la mía, grabados por alguien o por algo que no nos invitó. Esto de por sí ya resultaba muy extraño, y la pregunta inevitable era si estos trayectos podían ser reales o inventados. La razón para poner en duda su autenticidad era que esos recorridos formaban parte del track Villa Alpina y, por consiguiente, podían haber sido grabados durante el tiempo que el GPS estuvo perdido. Por qué alguien se tomaría el trabajo de inventar algo así quedaba fuera de nuestra comprensión.

Sin embargo un detalle descubierto después de la expedición nos obligó a considerar que el track Villa Alpina podía estar describiendo un recorrido real. En el dispositivo encontramos otros tracks anteriores a la expedición, que al archivarse automáticamente habían pasado desapercibidos. Estos tracks no sólo no debían estar ahí, sino que desafiaban la lógica más elemental del espacio y del tiempo.

NOTAS

[1] El nombre del archivo encontrado es Track_VÍLLA ALPINA.gxp

[2] Las fechas de los subtracks, todas de 2021, son: 25 de febrero, 27 de febrero, 1 de marzo, 16 de marzo, 18 de marzo, 21 de marzo, 7 de abril, 10 de abril, 11 de abril, 12 de abril, 14 de abril, 19 de abril, 24 de abril, 27 de abril, 01 de mayo, 11 de mayo, 12 de mayo, 16 de mayo, 17 de mayo, 19 de mayo. La superposición de trayectos es un fenómeno conocido por los usuarios de este y otros modelos de GPS. Una forma de prevenir esta calamidad es archivar los tracks manualmente; de lo contrario lo hará el propio dispositivo. (Gracias a esta característica de autoarchivado descubrimos muchos otros tracks sorprendentes).

[3] Estos cuatro tracks corresponden a 18 de marzo, 10 de abril, 11 de abril, 12 de mayo.